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7 de noviembre de 2013

Flora de Vicálvaro en otoño (II): Árboles ornamentales




Flora de Vicálvaro en otoño  - II
Liquidámbares en Avda. Daroca


Segunda entrega dedicada a la flora del Distrito. En este caso nos vamos a centrar en la ornamental, en algunas de las especies más llamativas que podemos encontrar en parques y jardines de Vicálvaro en otoño.

Si lo más sencillo sería dedicarnos a alabar los elevados plátanos que se alinean en San Cipriano, o los arces negundos de Villablanca, por ejemplo, vamos a ocuparnos sin embargo de algunos menos conocidos, bien por su reducido número, bien por su escaso porte, bien por su relativa juventud en nuestras calles y zonas ajardinadas.

Vamos a hablar de tres especies arbóreas: El Naranjo de Luisiana, el Árbol de los Farolillos y el Liquidámbar. Vienen a colación por distintos motivos.

Flora de Vicálvaro en otoño  - II
Naranjo de Luisiana en el Parque Valdebernardo


Flora de Vicálvaro en otoño  - II
Frutos del naranjo de Luisiana caídos
El Naranjo de Luisiana (maclura pomiferaes un árbol que puede pasar totalmente desapercibido  y ser confundido con una morera, a cuya familia pertenece.   Procede del suroeste de Estados Unidos, y puede alcanzar los 10 o 15 metros. Tratada como ornamental, la encontramos en Vicálvaro en el Parque de Valdebernardo como árbol de alineación en senderos (su sombra es muy compacta). Le mencionamos aquí por su particular fruto, similar a la naranja en su tamaño, no comestible. Cae a los pies del mismo cuando madura y es muy llamativo, pudiendo considerarse como pieza ornamental (exhala un ligero olor que recuerda a los cítricos y dura entre dos
tres meses en buen estado)


Flora de Vicálvaro en otoño  - II
Frutos del Naranjo de Luisiana. Detalle
Flora de Vicálvaro en otoño  - II
Naranjo de Luisiana. Copa. Se pueden distinguir los frutos sin madurar aún

29 de octubre de 2013

Flora de otoño en Vicálvaro (I)

Fuera de los temas habituales del blog, de vez en cuando ampliamos horizontes temáticos. En esta ocasión queremos fijar nuestra atención en la naturaleza que nos rodea, concretamente en dos especies fáciles de ver en Vicálvaro y que en estos momentos, entrado ya el otoño, alcanzan su plenitud.
Dentro de la flora natural que podemos observar en un simple paseo por los descampados que rodean el núcleo urbano del Distrito, son dos de las plantas que más nos van a llamar la atención en estos momentos, aunque por distintos motivos:
Hablamos de la olivarda (Ditrichia viscosa) y del pepinillo del diablo (Ecballium ellaterium)





Pepinillo del diablo en Vicálvaro
Frutos del pepinillo del diablo




El pepinillo del diablo es una planta tóxica herbácea, que crece a ras de suelo, pudiendo alcanzar un diámetro considerable.  Es fácil de ver junto a los caminos, en baldíos o incluso en solares y escombreras. No es llamativa  habitualmente, excepto cuando sus frutos maduran (las flores son pequeñas y su color no es especialmente vistoso). Éstos tienen forma ovoide, similar a un melón, pero con un tamaño mucho más pequeño (unos 4 o 5 centímetros), y se sostienen a través de un largo pedúnculo que, cuando el fruto madura, se rompe, bien por la presión interior, bien exterior (incluso una corriente de aire puede hacer que las semillas salgan a presión y alcancen una distancia considerable, por el orificio que deja el pedúnculo). Estamos ante una curiosa manera de expandirse, que no es nada frecuente en la flora que nos rodea.
Es una especie perteneciente a las cucurbitáceas, como la calabaza, el melón o el pepino, pero que, recordamos, es tóxica. Pese a ello, en la antigüedad se utilizaba como purgante  y para tratar el reúma. Puede llegar a ser mortal. En ningún caso se debe ingerir o realizar algún tratamiento con ella.

Pepinillo del diablo en Vicálvaro
Floración del pepinillo del diablo
En esta época podemos encontrar ejemplares aún en flor y con frutos madurando o ya maduros, por lo que podemos verla en todo su esplendor. Las fotos que acompañan a esta entrada están realizadas en los caminos cercanos al Cerro Almodóvar y junto a Faunia, pero puede encontrarse en cualquier espacio no urbanizado de Vicálvaro.