
Teatro Mutis es una Compañía con larga
trayectoria, con participación muy activa en festivales tan conocidos y tan
importantes como Titirimundi, FETEN de Gijón, Teatralia … Los tendremos en el Centro Cultural Valdebernardo el próximo sábado 6 de marzo con su espectáculo "Las aventuras de la intrépida Valentina". Queremos conocer un poco más de ellos y de sus obras con esta breve entrevista a Carlos Hernández, representante de la misma.
Hola Carlos. Quería empezar por una pregunta que es obligada. ¿Habéis notado en estos más de
veinticinco años de carrera una evolución en los públicos o, por el contrario,
las reacciones de los asistentes a vuestros espectáculos han sido más o menos
las mismas?
- Si, hemos asistido a una considerable
evolución, pero también a involución en cierto modo, sin llegar a ser
pesimistas; hace unos treinta años no había un público formado, educado, se
estaban abriendo los teatros públicos, todo era una experiencia innovadora,
pues ni el público sabía que iba a ver, ni nosotros conocíamos a quién
nos íbamos a enfrentar al otro lado de la escena. Poco a poco se fue normalizando todo, y hubo unos años
de absoluto entusiasmo -con dos funciones diarias que se llenaban-, … En fin,
años muy buenos, entre finales de los 90 e inicios de los 2000, con todo
consolidado. Luego llegó la crisis, por un lado económica, pero sobre todo en
nuestro caso derivada de la evolución de modos de comunicación: los móviles y
las redes sociales. Chavales muy jóvenes, a partir de nueve o diez años,
comienzan a tener otras expectativas y dejaron de venir al teatro, lo digo
claramente: no es pesimismo, es una realidad. Nuestros espectáculos han sido
siempre (y siguen siendo así) muy divertidos y dinámicos; cuesta mucho atraer a
este grupo de edad, que luego se lo pasa muy bien viéndolos y participando,
pero realmente están en otro mundo, en otro tipo de comunicación, prima el
mensaje visual. Se ha complicado mucho la asistencia de éstos, y ahora con el coronavirus
ni te cuento, esta segunda crisis es tremenda. No sé qué va a pasar después, si
va a cambiar de alguna manera e igual viene con más fuerza, como ha ocurrido en
otros momentos, o se cae aún más porque el mundo de las redes sociales se ha
hecho más fuerte con el confinamiento.
Es cierto que, desde el punto de vista
del programador, comprobamos que el público que suele acudir a espectáculos de
marionetas, títeres, guiñol, … es cada vez más pequeño; la asistencia de esta
“infancia mayor”, por definir de algún modo a estos chicos y chicas algo más
mayores, casi preadolescentes, es menor.
También tendremos que entonar el mea culpa desde este lado de la
Administración.
- Yo no he querido meterme en cuestiones de
culpabilidad; realmente es un fenómeno que está sucediendo con independencia de
lo que programes; hay que seguirlo, observarlo, si queremos trabajar y que
sigan viniendo a los teatros y a los centros culturales. Podríamos modificar
nuestra actividad, haciendo cosas para colgarlas en las redes sociales,
convirtiéndonos en “youtubers”, … Pero lo cierto es que al menos en nuestro
caso no queremos cambiar; ésa es otra realidad, otro mundo. Creo que el
planteamiento tradicional tiene unas caracteristicas irrenunciables, hay que estar
expectantes a ver qué sucede, cómo evolucionan los públicos, pero en cualquier
caso soy optimista.
- Cuando apareció el cine, muchos decían
que el teatro iba a desaparecer, y ya ves, en los años ochenta y noventa
tuvimos un fuerte resurgir tanto del teatro público como del privado. Ahora
mismo lo que tenemos que hacer es seguir intentando hacer las cosas lo mejor
posible, pero la incertidumbre está ahí presente, no sabemos qué va a pasar; no
es cuestión de entonar un mea culpa desde cualquiera de los sectores que
trabajamos en esto. Creo que se trata de adaptarse, presentar propuestas
atractivas, tanto para el creador como para los públicos, sean niños, jóvenes o
adultos. Todos compartimos intereses. Pero las formas de compartir han
evolucionado mucho, y por ejemplo la importancia que para nosotros tiene el
directo, que es sustancial, no estoy seguro de que, para jóvenes y niños, que
están muy acostumbrados a visualizar el mundo a través de una pequeña pantalla,
lo sea tanto.
Parece obligado preguntaros por la
pandemia, de qué manera os ha afectado: En las artes escénicas, es tremenda
pues limita aforos, marca distancias, impide la relación directa … ¿Cómo lo afrontáis en vuestro caso?
- Nos ha afectado mucho. Nuestros
espectáculos son muy participativos, y con alguno de ellos hemos tenido que
anular gira por ser imposible su ejecución, y en otros muchos casos hemos
tenido que readaptarlos a las circunstancias. La participación se limita a la
verbal, con la distancia por medio. También es muy evidente el carácter
negativo de la situación por el número de asistentes y la distancia entre
ellos. Perdemos el efecto amplificador que tiene el grupo de personas, el
conjunto. Si de repente en el espectáculo hay algo que es gracioso o
emocionante, si están juntos los asistentes les ves temblar, cómo se mueven, cómo
se ríen, crece la risa. Ahora, con una risa suelta casi te emociona; pero la
gente vuelve la cabeza, es extraño, son sensaciones extrañas, esperamos que sea
breve y pasajera.
Todas vuestras obras representadas contienen
una simpar mezcolanza de actores, muñecos grandes y títeres de menor tamaño.
Todo ello con una atención que borda el preciosismo, cuidando mucho la estética.
Entiendo que dais muchísima importancia a estos aspectos en la puesta en
escena, ¿no?
- Pues es cierto. Tanto a chicos como a adultos
les gusta este cuidado del detalle. Usamos mucho la imagen; tomamos como modelo
los libros ilustrados, que han evolucionado mucho en los últimos años. Los
cuentos infantiles con ilustraciones tienen mucho valor añadido al texto, están
sumamente cuidados. El mundo de los ilustradores es ahora increíble, por
calidad y variedad, y lo que intentamos es que, al igual que uno abre el libro
y mete la cabeza ahí, abramos el telón -aunque casi nunca lo hacemos porque ya está
abierto- y los asistentes se sumerjan a la vez en la estética y en la historia,
como si lo hicieran en una aventura ilustrada. Este es nuestro objetivo, y
funciona muy bien. Como comentaba antes, nos cuesta porque han cambiado las
costumbres por las nuevas tecnologías y todo lo comentado previamente, el
lenguaje puede ser en principio algo distante o extraño, pero también es cierto
que cuento acuden, entran en la historia y les encanta, lo pasan muy bien.
Lo cierto es que algo tiene que tener el
mundo de los títeres para gustar generación tras generación. Algo tienen que
atrapan, que atraen...
- En la pantalla estás viendo un golpe de
electrón en un cristal, esas imágenes toman vida. Lo que estás viendo en un
teatro está muy preparado, muy ensayado; los títeres son meros objetos inertes,
pero cuando los ves en una actuación están vivos. Es un proceso mágico que te
embauca y te lleva... Ha sido siempre así;
lo puedes ver en cualquier momento en la cara de niños y adultos: si coges una simple caja de cartón, según como
la muevas y hables con ella, gana vida y
de repente generas una historia que sorprende, se les abren los ojos y se
quedan atónitos, Eso ha funcionado siempre en todos los medios; en el cine
igualmente tras un guion bien preparado aparecen aventuras y paisajes increíbles, que te
dejan perplejo.
Cuando yo era muy joven veía embobado a
La Bruja Avería en la tele, en “La bola de cristal”. Eran títeres para otros
públicos, en este caso juvenil. Está claro que es un medio empleable o dirigible
a todas las edades.
- Por supuesto, en sus comienzos los
espectáculos estaban pensados para adultos; cuando surgió el guiñol en Franci,
contenía critica social fuerte, aunque también se crearon espectáculos y bromas
para niños... Este mundo de ilusión lo viven con más intensidad los pequeños,
no hay que dudarlo, pero funciona tanto con pequeños como con mayores esa transformación,
esa vivificación del objeto con la manipulación, con esa transformación mágica.
En concreto, en el caso que comentas, había una cuestión de forma y contenido
que hacía partícipes a los jóvenes, que les sintiera integrados con los
personajes de “La bola de cristal”, pues decían cosas que títeres clásicos no
decían, aunque lo cierto es que los esquemas sí que eran de narrativa clásica.
Al final el producto funcionaba fenomenal.

Cuéntanos un poco del espectáculo que presentáis
aquí en Vicálvaro el próximo 6 de marzo. “Las aventuras de la intrépida Valentina”.
Coincide con la fecha del 8 de marzo. ¿Podemos decir que esta obra contiene un
mensaje relativo a la igualdad de género?
- La palabra “mensaje” es dura, en el
sentido de que parece que yo sé algo que los demás desconocen; este no es el
objetivo. Yo analizo las cosas, las expongo y después que cada cual extraiga
sus conclusiones¨; hay reflexión, pero no exactamente un mensaje. A veces la
gente quiere un mensaje explícito. Pero en esta obra no lo hay; cuenta la
historia de una joven cuya abuela es denunciada en una ciudad de cuento, con
normas muy machistas, por haber entrado en “La casa de la sabiduría”, donde no podía
acceder por ser mujer, y la van a a castigar sobremanera por no cumplir las
normas. En ese contexto, la nieta decide ayudarla a escapar, arriesgándose
... Pasan muchas cosas y tiene que irse
a un lugar recóndito, “El valle tenebroso” para poder ayudarla. Son muchas aventuras
que reflejan unas costumbres que no son muy distintas de las que había aquí
hace unos años, y que aún siguen vigentes en otros muchos sitios, ciertas cosas
están prohibidas para la mitad de la población, las mujeres. En un país donde
esto está superado, en el que la educación es para todos y todas, podrán pensar
los chavales: ¿de qué me están hablando?, pero lo cierto es que éstos no son
ciegos y notan que en otros lugares sí pasan estas cosas, sacan conclusiones.
También nos podemos meter con los porqués, lo que refleja el espectáculo es que
hay una igualdad total de condiciones y dificultades para varones y mujeres;
ambos son iguales antes las dificultades que surjan. Hacemos una aventura
basada en circunstancias reales o posibles, y muy cercanas.
Pues nada más, sólo desearos mucha suerte y que todos nuestros vecinos, grandes y pequeños, puedan disfrutar con esta actuación que inicia el mes de marzo. Nos vemos en Valdebernardo el próximo sábado.
Puedes conocer más de Teatro Mutis y de esta obra en su web